domingo, 15 de abril de 2007

París bien vale un Maratón

En 1593 Enrique IV dijo "París bien vale una misa" (en francés: Paris vaut bien une messe).

En el año 2007, yo digo, París, bien vale un Maratón.

El resumen que puedo hacer es que todo ha sido sencillamente espectacular.

Llegamos el jueves al Hotel (una pasada, por cierto), y fuimos a dar un paseito por los alrededores, para ver el arco del triunfo y Los Campos Elíseos.

Al día siguiente, lo típico, a subir a la Torre Eiffel y patear las calles hasta por la noche.

El sábado, en el desayuno me encontré con Angelin y su mujer (Amigos de Villena), que iba a trotar un rato con Martín Fiz, yo iba vestido de “calle” así que no pude ir, una lástima. Después, otra vez a recorrer las calles y ver monumentos (todo lo que he visto me ha encantado).

El domingo quedamos para desayunar a las 6:30 y a las 7:20 nos vamos el Angelin y yo, con nuestras respectivas, para la salida.

El ambiente, ya en los alrededores del Arco del Triunfo, antes de la salida, era increíble. Todo muy bien organizado, con la entrada a los cajones de salida por colores, bien controlado.

Dejé a Angelin con la elite y me fui al mío, con el pueblo llano

La salida como es natural lenta, intentado adelantar gente y hasta los 5 km. mas o menos no pude coger mi ritmo.

En los primeros avituallamientos, había tanta gente que incluso me tuve que parar para poder coger agua, lo que hizo que perdiera el ritmo y tiempo. En los siguientes ya comprobé que lo mejor era irse hasta el final de las mesas.


El ambiente por las calles espectacular, mucho público, orquestas tocando, en algunos momentos había tanta gente animando que se ponía la carne de gallina de la emoción.

En el km10 más o menos, ¡¡¡ pero que ven mis ojos ¡¡¡ me encuentro con Los Pájaros Locos y Santiago (De Santander nada menos). Desde luego, que pequeño es París. La verdad es que me dio mucha alegría y mucho ánimo verlos. Vamos juntos, charlando. En el km22 vemos a la mujer de Santiago y nos dio una alegría tremenda, sobre todo a él, que casi tenemos que pararle del subidón que le dio.

La verdad es que me he encontrado fenomenal, he ido a buen ritmo hasta el km 29 en el que me empezó a doler la espalda, en los lumbares y eso me hizo aflojar un poco. Dejé que se fueran, sin decir nada, porque seguro que hubieran sido capaces de aflojar por mí y no quería pararles.

En el 30 veo a Angelin, le saludo y le digo que sigo a mi ritmo, que si aflojo no puedo seguir.

El dolor de la espalda se mantenía, pero no importaba, las piernas, la respiración, el corazón, todo iba perfectamente, así que ya sabía que la llegada no se me escapaba.

En el último km. habría miles de personas animando, casi te llevaban en volandas.

En los últimos 200 m., ya viendo el arco, aceleré el ritmo, esprinté y entre el la meta con los brazos en alto.

Nada mas llegar, en la misma línea de meta estaba Santiago, nos dimos un abrazo tremendo, casi se me saltan las lágrimas de la emoción.

Le pregunto por los Pájaros Locos y me dice que han visto por el camino a uno que estaba fatal y como Rafael es médico han parado para ayudarle. Ya nos enteraremos de que ha pasado. La verdad que es un detalle que le honra. Para quitarse el sombrero.

Al final hice 3:44:07, que estaba dentro de las previsiones que había hecho, así que mas contento que unas castañuelas.

Después, en el hotel duchita reconfortante y a comer con Angelin y Olga, que conocerlos y tratar con ellos, ha sido otro de los placeres del viaje.

Hoy, después de la carrera y del viaje estoy estupendamente, con las piernas un poco cargadas, pero nada más.
Paris